La muralla de León a lo largo de su historia ha tenido muchas puertas y postigos, que han ido creándose y desapareciendo con el paso del tiempo y la ayuda de los que de alguna manera han tenido el destino de la ciudad en sus manos.
Uno de estos accesos a la ciudad a través de la antigua muralla fue el postigo del Oso, que se abrió a finales del siglo XIV (hacia 1383) para comunicar el Barrio Judío con el Barrio de San Martín.
Según el nomenclátor del Término Municipal de León, la denominación de Postigo del Oso se corresponde con lo que actualmente es la Rinconada del Conde Rebolledo.
Cuentan que el postigo se cerró por “sugerencia” de Don Diego Villafañe y su mujer Doña María Quiñones, que vivían en una casona-palacio colindante con el postigo. La casona y su escudo todavía se conservan en la actualidad.
El 10 de abril de 1912, siendo alcalde de Leon Alfredo Barthe Sánchez Sierra, se perforó un pozo artesiano en la Rinconada del Conde Rebolledo, que todavía existe hoy en día, aunque sin agua.