Hacia 1672 el regidor perpetuo de Leon y de Medina de Rioseco, Don Alejo Olmos Pimentel manda levantar una casa en la que entonces era la Plazuela del Teatro, ya que en ella estaba ubicado el Patio de Comedias de la ciudad.
En 1693 el sobrino de éste, Don Alejo Olmos Quiñones y Girón, marqués de Torreblanca aparece ya como propietario del inmueble, y así permaneció, en poder de este marquesado, hasta que en 1759 cambió de titularidad, pasando a formar parte de las propiedades de Bernardo Escobar, Señor de Cembranos.
En 1810 la casa fue totalmente saqueada por el ejército francés, que se llevó incluso los muebles.
Eusebia se casó en 1845 con Pedro de Balanzategui, militar vasco que llegó a ser alcalde de León en dos ocasiones, y fijaron su lugar de residencia en el palacio leonés, excepto en la época veraniega, que se trasladaban a Cembranos donde la familia tenía otro palacio.
Pedro de Balanzategui es fusilado en 1869, y su familia (la viuda y el hijo) empieza a sufrir dificultades económicas. Así, el 4 de marzo de 1874 vendieron el palacio al presbítero capellán del hospital de San Antonio Abad, Don Juan Balanzategui Olate por 31.667 pesetas. A partir de ese momento el edificio dejó de tener carácter residencial y empezó a tener diferentes usos, sufriendo profundas remodelaciones.
En 1883 se arrendó el palacio al Estado por doce años y 3.000 pesetas de renta anual, y allí se instalaron las oficinas de Gobernación y Fomento, y el telégrafo.
Don Juan Balanzategui murió en 1891 y dejó en herencia el palacio de Torreblanca a su hermana, doña Victorina Balanzategui, vecina de San Sebastián, que le alquila el palacio a la sociedad “El Casino”. Esta sociedad recreativa lo remodela nuevamente y añade un piso en el espacio comprendido entre las dos torres.
Por fin, el año 1921 los responsables de la sociedad Nuevo Recreo Industrial compran este antiguo palacio a doña Victorina por 175.000 pesetas. Pagaron 75.000 pesetas de entrada y las 100.000 restantes en plazos anuales de 25.000 pesetas. En 1924 y después de realizar nuevas reformas, el Nuevo Recreo Industrial traslada aquí sus salones sociales, ubicados hasta entonces en la calle La Paloma.